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Por Gariné Izmirlian.
Los Angeles, California. Para ArmeniosOnLine

Seguimiento de la resolución del Congreso de EE.UU.

La resolución que estaba siendo considerada por el Congreso de los EEUU, había comenzado a crear serios conflictos en las relaciones entre este país y Turquía. La resolución HR596, cuya puesta a votación en el Congreso fue desestimada, exige que el gobierno de los EEUU reconozca que los turcos otomanos perpetuaron el genocidio armenio en 1915.

El Presidente de los EEUU, Bill Clinton, solicitó al Presidente de la Cámara, Dennis Hastert, que la votación de la resolución fuera excluída del orden del día, fundamentando que de aprobar el Congreso dicha resolución, el hecho podría convertirse en una amenaza a la seguridad nacional por la inestabilidad de Medio Oriente y, también, a la integridad física de los soldados americanos ubicados en las bases estadounidenses en Turquía. Una vez más, Clinton omitió el uso del termino "genocidio" cuando se refierió a las masacres de 1.5 millones de Armenios cometidas por el Imperio Otomano en 1915.

El presidente turco, Ahmet Necdet Sezer, advirtió que de
aprobarse la resolución, las relaciones turco-estadounidense iban a sufrir daños irreparables. El gobierno turco amenazó con limitar el uso de bases aéreas estadounidenses en Turquía, las cuales son cruciales para monitorear a Iraq. Turquía también amenazó con interrumpir las negociaciones con la compañía  Bell Textron de Texas por la multimillonaria compra de helicópteros. 

El análisis minucioso de la posición de Clinton indica que su oposición a la resolución no está basada en el conflicto de Medio Oriente ni en la integridad física de los soldados norteamericanos, sino en el hecho de que el gobierno de Estados Unidos quiere evitar la irritación del gobierno turco y, como consecuencia de ello, el deterioro de las relaciones militares y comerciales. Las razones expuestas por Clinton fueron sólo excusas para cubrir los verdaderos intereses de Estados Unidos y de la industria del petróleo y armamenticia.

Quizás, el lado positivo de los hechos es que, como la resolución iba a ser aprobada por el 75% de los votos en el Congreso, el mismo Presidente de los Estados Unidos tuvo que intervenir para que no fuera puesta a votación, lo que indica que nuestros esfuerzos para lograr el reconocimiento del genocidio armenio y la lucha por la causa armenia están dando sus resultados positivos.