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“EL ERROR DE SER ARGENTINO”, el error de la honestidad.

AOL: ¿En cuanto al libro, como pensó al libro... y qué era lo que quería transmitir?  

EB: “Mirá el libro... vos imaginate que yo empecé en la industria muy joven, tenía 18 años, me independicé y empecé con Gatic en el año 1953. Empecé con un bolichito de 80 m2 con siete u ocho personas, después de tantos años de un crecimiento espectacular llegamos a tener 7.500 personas... hoy hay 6.000 y pico y los 80 m2 se convirtieron en 180.000 m2 cubiertos en el interior del país, en lugares donde nadie hubiera ido a poner una industria.

Evidentemente hubo todo una lucha y una infinidad de crisis... como yo siempre digo, las crisis se superan con crecimiento, y bueno... siempre estaba la idea de toda la gente... de “¿por qué no escribís algo?” y lo fui postergando hasta el ‘91 cuando viene la apertura, que era tal vez una necesidad, porque no podíamos seguir conviviendo como convivimos cincuenta años con la inflación, con la degradación absoluta de la moneda, y un país que no tiene moneda no es un país. Vino la gestión de la dupla Menem-Cavallo, lo que yo resalto en el libro, esa fue la combinación: “Menem-Cavallo ´91–´95”. 

Hicieron una enorme transformación y yo creo que la apertura fue una necesidad para cambiar abruptamente el escenario porque todo el mundo estaba acostumbrado a la especulación, abrir para lograr la estabilidad de una moneda. Cavallo decía que una vez logrado eso, después iba a bajar a cada sector para ver cual era el problema y darle el amparo lógico, porque tampoco se puede hacer un cambio de una economía absolutamente cerrada a una totalmente abierta como sucedió acá. Porque todo se hace con fundamentalismos, sin ir a los términos medios. Ningún país en el mundo rifa a sus empresas, los países centrales que hablan siempre de la libertad económica son los que más regulaciones tienen. 

Lamentablemente del ‘91 en adelante se hizo una apertura criminal, que al principio Cavallo quiso intervenir. El primer sector fue el papelero. Yo recuerdo que le puso un cupo porque había invasión de papeles importados. Después de eso fue demorando las próximas medidas que eran con el gremio textil y con el calzado, cuando se demoran entran los lobbies a trabajar, a comprar voluntades. Yo no digo de Cavallo, porque creo en la absoluta honestidad de Cavallo, pero ya empiezan a comprar funcionarios... a poner trabas. Con la importación desmedida y el estiramiento de los plazos que eso produce, porque de repente entraron veinte o veinticinco marcas que fueron al canal de comercialización que yo cree, para entrar cómo hacían... si nosotros vendíamos a 30 días ellos les decían “yo te doy 90-120-150 días”. Nos produjo una crisis financiera, porque nosotros teníamos que acompañar ese estiramiento de plazos, y nuestra empresa ya facturaba mensualmente 25 millones dólares, quiere decir que dar 30 días era conseguir 25 millones de dólares de algún bono o de un préstamo, y en ese entonces el país tenía confianza en el exterior y venían bancos y daban euro bonos. 

Nosotros tomamos los euro bonos para crecer y seguimos creciendo, llegamos a una deuda de 50 o 60 millones de dólares en euro bonos pero con un patrimonio que era de 180 millones. Entonces, en determinado momento yo dije: “si yo nunca estuve acostumbrado a estar endeudado, ¿cuál es la salida más genuina?”, y... la bolsa. Nos preparamos para salir a la bolsa de valores, contratamos a Arthur Andersen como auditor interno y a Paribas como el operador que nos sacaba a la bolsa. Entre los dos valúan la empresa en 400 millones de dólares. La idea era de salir con el 30 por ciento de acciones nuevas, que eran de 100 a 120 millones, la mitad para devolver los euro bonos y el resto para seguir creciendo. Lamentablemente viene la crisis del tequila... no pudimos hacer nada, se cierran los bancos. Hubo que devolver los euro bonos pero con préstamos del Banco Nación y el Provincia. 

Tomaron la empresa, que valía de 400 a 600 millones y nos embargaron, nos hipotecaron, nos tiraron fuera del circuito bancario. Esta es la realidad por la cual se hablaron tantas estupideces de Gatic “que no se supo transformar, que no se adecuó a las nuevas circunstancias”, eran todas mentiras porque nuestras fabricas, hasta hace tres o cuatro años, eran las más modernas del mundo, esto lo digo con realidad y con orgullo. Se dijeron tantas pavadas que es lo que me impulsó a apurar la idea del libro y bueno esa es la razón por la cual lo apuré empecé en febrero de 2000 y lo terminé en octubre, lo imprimimos en noviembre y en diciembre lo lanzamos.”  

"Acá tiene que venir una nueva generación, la de ustedes, pero con ideas absolutamente renovadoras pensando en el país, porque hemos ido perdiendo hasta el sentido de nacionalidad."


AOL: Era decirles lo que usted tenía que decir.

EB: “Por supuesto... yo digo “el error de ser argentino” no es pesimista, sino el error de ser argentino es el haber hecho lo que un buen argentino, o cualquier buen ciudadano en cualquier parte del mundo, debía hacer o tiene que hacer acá. El invertir en el país era un error, el hacer industria en el interior del país... a mí me decían: “¿para qué se van tan lejos?”, los bancos me decían: “es una barbaridad el costo de producción en corrientes”. No tenían ni idea de lo que significaba. Esta empresa llegó a fabricar en el año ’94, 35.000 pares y 20.000 prendas por día, así que era ínfimo el costo del traslado, pero sabés la satisfacción de llevar fuentes de trabajo. Yo siempre pongo el caso de Corrientes, es un pueblito que esta a 40 kilómetros de la capital de Corrientes... San Luis del Palmar, que yo fui al principio porque ahí es una zona algodonera y teníamos la idea de poner una hilandería, pero con todo lo que cuento en el libro se fue frustrando. Una vez que estuve ahí, contacté con la gente y vi realmente la explotación en mano de los capangas, cada uno de los pudientes tenia tres o cuatro personas a su servicio y les pagaba nada más que la comida. Por supuesto que nos recibieron con la banda en el pueblo, pero a la primer quincena que pagamos cuando ya estaba organizada la cosa nos querían rajar del pueblo, porque a la obrera que menos ganaba yo le pagaba la misma categoría que en Buenos Aires, ganaba más que el jefe del correo, que el gerente del Banco. Por supuesto que todos estos tipos que tenían tres o cuatro personas a su servicio eran los primeros damnificados y nos querían sacar del pueblo. Evidentemente yo resistí, me quedé, crecimos y edificamos, hoy hay 400 personas trabajando en ese pueblo y lo que le cambió la vida al pueblo en 15 años es fenomenal. Hay un problema en la Argentina que es un problema grave, no puede ser que este país tan rico; en el 2 o 3% de su territorio; viva la tercer parte de la población del país en desmedro del interior, como si fuera un interior desértico, no hubo realmente una política de descentralización y esto empezó con Perón en el ’45. El federalismo es una mentira absoluta. Cuando Alfonsín sale con la idea de Viedma algunos dijeron que era imposible, y yo creo que un país no puede estar detrás de las cosas posibles nada más, tiene que tratar de hacer las imposibles, las utopías que son los “casi imposibles”, sino no tiene salida. No puede ser que todavía hoy mantengamos la estructura de país con veinticuatro provincias, de las cuales hay provincias que tienen 300 o 400 mil habitantes que tienen tanto gasto político como la mayor provincia, entonces yo creo que acá hay que regionalizar el país urgente. De veinticuatro provincias tenés que hacer diez o doce Estados Federales fuertes, tenés que erradicar la Capital, tenés que terminar con esto del centralismo de Buenos Aires que es la cabeza grande, deforme, porque se chupó todo el cuerpo que es el país. 

Acá tiene que venir una nueva generación, la de ustedes, pero con ideas absolutamente renovadoras pensando en el país, porque hemos ido perdiendo hasta el sentido de nacionalidad, no existe, de nuevo la juventud busca irse. Esa juventud, que para nosotros es déficit de presupuesto porque hubo que formarla, hoy esta reemplazada por los inmigrantes ilegales que entran con una facilidad absoluta, porque acá no hay ni aduana ni migraciones. ¿Realmente cuál es el fin?, habiendo casi 4 millones entre desocupados y subocupados dejamos venir a esos para que precaricen el salario, porque esos trabajan en negro reemplazando a aquellos que trabajaban en blanco y están desocupados, esto es tremendo... ¿Alguien lo ve? ¿Alguien dice algo de esto?. 

 

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