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27 de octubre de 1999
Una banda armada asalta el Parlamento armenio y asesina al primer ministro.
«Hemos venido a vengarnos de los que han chupado la sangre de nuestro pueblo», gritó uno de los agresores

El primer ministro de Armenia, Vazgen Sarkisián, fue asesinado  junto con al menos otras siete personas (dos ministros, dos diputados, el presidente y dos vicepresidentes del Parlamento) cuando cinco hombres armados asaltaron el Parlamento.

Los cinco hombres irrumpieron en el momento en que el ministro de Finanzas, Levon Barjudarián, respondía desde la tribuna a las preguntas de los parlamentarios. Su discurso quedó interrumpido por los disparos.

Los asaltantes abrieron fuego contra Sarkisián y contra los diputados sentados en los primeros escaños. Junto a Sarkisián -que fue tiroteado a dos metros de distancia-, fueron asesinados el presidente del Parlamento, Karen Demirchián; el ministro de Situaciones de Emergencia, Leonard Petrosián, y dos vicepresidentes del Parlamento, Yuri Bakhchián y Ruben Miroián. Varias fuentes señalaron que al menos también habrían perdido la vida el ministro de Finanzas, Levon Barjudarián y los diputados Mikael Kotanián y Henri Abramián. Otras personas resultaron heridas.

El caos se apoderó de la Cámara en cuestión de segundos. Uno de los asaltantes gritó: «Hemos venido a vengarnos de los que han chupado la sangre de nuestro pueblo».

Hasmik Petrosián, portavoz del presidente armenio, Robert Kocharián, confirmó que los cadáveres de las cinco víctimas mortales «fueron sacados de la sede legislativa a las 22.50 horas ».

Los periodistas presentes durante el tiroteo fueron inmediatamente puestos en libertad. Un diputado que fue liberado junto a otras 15 personas aseguró que los asaltantes habían «declarado un golpe de Estado», un temor inicialmente despejado por Vage Gabrielián, otro de los portavoces del presidente armenio, quien aseguró que se trataba de «terroristas individuales». «Sólo entraron el edificio del Parlamento y era un número muy pequeño», manifestó.

Un grupo de diputados y miembros del Gobierno fue tomado como rehén por los asaltantes. Unas 200 personas se encontraban en el edificio en el momento del ataque.

Al frente del comando de asalto se encuentra el periodista retirado Nairí Unanián, quien aseguró «querer salvar la nación», según una portavoz de la Presidencia.

Las reivindicaciones de los terroristas son cambios políticos en el país, la convocatoria inmediata de elecciones, hablar en directo por televisión y un helicóptero. El presidente de Armenia, Robert Kocharáin, que encabeza personalmente las negociaciones con los asaltantes, aseguró que «todo está bajo control» y que «se está haciendo todo para normalizar la situación y liberar a los rehenes», en un discurso dirigido a la nación.

El jefe del comando, Nairí Unanián, anunció, en una entrevista televisada, su disposición a encontrar «una solución pacífica». Además señaló: «No tenemos ninguna demanda. Simplemente queremos que el pueblo viva bien».

El asesinado Vazgen Sarkisián, antiguo oficial de la propaganda soviética de 40 años de edad, había accedido a la jefatura del Gobierno el mes de junio anterior, designado por el presidente Kocharián.

Se dió la circunstancia de que el secretario de Estado norteamericano, Strobe Talbott, abandonó la capital armenia minutos antes de producirse el asalto. Talbott se había entrevistado con el primer ministro Sarkisián para debatir una solución política al conflicto de Nagorno Karabagh.

El atentado perpetrado en el Parlamento de Armenia provocó de inmediato múltiples reacciones por parte de la comunidad internacional. Estas son las más destacadas:

Rusia.- El presidente ruso, Boris Yeltsin, expresó su «profunda indignación» sobre el suceso y condenó «las acciones de los terroristas» y dio sus más sinceras condolencias a las familias de las víctimas del atentado.

Estados Unidos.- El presidente de EEUU, Bill Clinton, confesó , en un comunicado oficial, estar «impresionado y entristecido por el ataque armado en el Parlamento armenio». Clinton expresó su condena «a ese acto sin sentido» cometido contra «quienes se habían comprometido a construir la democracia de su país».

Francia.- El primer ministro francés, Lionel Jospin, trasladó al Gobierno armenio su «tristeza» y le mostró su apoyo «en la lucha contra el terrorismo».

España.- El Gobierno español condenó el uso de la violencia para subvertir el orden legítimamente constituido y expresó su confianza en que lo ocurrido en Armenia sea objeto de una investigación que permita castigar a los culpables.